domingo, 21 de junio de 2009

HODGSON - Travesías y Terrores Literarios (y II)


"Es deseable que un trabajo poseedor de un poder tan inusual, gane al final la atención y la fama que merece" (Clark Ashton Smith, sobre la obra de Hodgson)

Antes de “El Pais de la Noche”, para muchos su mejor novela, William Hodgson siguió redactando relatos de todo tipo –aventureros, de misterio, incluso cómicos -, entre los que se encuentra la serie dedicada a Carnacki, el detective sobrenatural que une supersticiosos incunables esotéricos con la ciencia moderna para combatir misterios ocultistas (fantasmas de animales, monstruos, fenómenos “poltergeist”, etc…) de los que en más de una ocasión consigue extraer una explicación racional. Por supuesto no falta un misterio marítimo en “The Haunted Jarvee”, con una extraña neblina que acecha al barco del título. Y también aparece un espíritu con aspecto de cerdo en “The Hog” similar a las bestias que acechaban en “La Casa en el Confin de la Tierra”. Carnacki como personaje comparte algunos aspectos con el John Silence de Blackwood –uno de los primeros investigadores literarios de espíritus- y es uno más de los precursores de los innumerables detectives de lo oculto que proliferaron en las revistas pulp de primeros de siglo, con Jules de Grandin (creado por Seabury Quinn) a la cabeza. Sus relatos tienen siempre la misma estructura: el excéntrico Carnacki tras una de sus misiones invita a un selecto grupo de amigos a una cena en la que cuenta su última investigación y a los que despide siempre con un “out you go” tras relatar los pormenores del caso.

Es innegable que esta estructura cerrada posee también cierto aroma “holmesiano”. Relacionado con esto, hay que mencionar la anécdota de que a primeros de los años setenta, una serie televisiva producida en el Reino Unido y titulada “Los Rivales de Sherlock Holmes”, adaptó durante 26 episodios, un relato de un detective literario que hubiera sido contemporáneo de Arthur Conan Doyle y su inmortal creación. Carnacki también tuvo su episodio –que adaptaba la aventura “The Horse Of The Invisible”- y en la que el detective de lo oculto fue interpretado por Donald Pleasance. Otras muestras de la popularidad del personaje son la existencia de un libro “pastiche” publicado en 1992: “No. 472 Cheyne Walk: Carnacki, the Untold Stories” con nuevos casos escritos por A.F. Kidd y Rick Kennett al estilo de las numerosas aventuras “apócrifas” del propio Holmes. También hay que mencionar que Carnacki aparece como miembro de “La Liga de los Caballeros Extraordinarios” en la tercera entrega de esta magnífica serie de Alan Moore, que se está publicando en Estados Unidos en estos momentos.

Carnacki en una viñeta de "The League of Extraordinary Gentlemen, Volume III: Century", número uno.

Los últimos años de vida de Hodgson fueron los menos productivos literariamente. Tras contraer matrimonio a edad tardía para la época, se instaló en el sur de Francia donde siguió escribiendo relatos y coordinando la publicación de sus cuatro novelas y de un libro de poesía. Ninguna de estas obras le reportaron el dinero suficiente como para vivir de manera holgada de la escritura e incluso hay una reciente teoría, basada en algunas cartas de Hodgson descubiertas, que asegura que el orden de publicación de sus cuatro novelas fue el opuesto al de su publicación, por lo que “Los Botes del Glenn Carrig” sería en realidad su última novela y “El Reino de la Noche” la primera, la cual es un estallido de imaginación tan desbordado (y poco comercial), que muy bien podría ser de hecho su primer intento literario, mucho antes de perfeccionarse como narrador.

“El Reino de la Noche” cuenta la historia de un hombre que viene del futuro en busca de su amada, y se desarrolla en una tierra llena de extrañas criaturas y peligros en la que siempre es de noche. Algunos momentos del libro son una auténtica maravilla llena de descripciones fascinantes –como la de esa pirámide de poder-, mientras que en otras el lenguaje arcaico que usa Hodgson, el cual imita el estilo dieciochesco, se hace un tanto difícil de digerir. De hecho el primer capítulo de la obra ha sido calificado como excesivamente extenso, farragoso y sentimental, aunque no faltan artículos en la red que lo reivindican como fundamental en la trama. No resulta así demasiado extraña la teoría de que esta pudo ser su primera novela, al ser los recursos de concisión de Hodgson algo más precarios, dejándose llevar sin orden ni concierto por su imaginación descontrolada. Después escribiría “La Casa en el Confin de la tierra”, que podría ser una mezcla entre el Hodgson más arcaico y experimental con el más legible; y finalmente sus últimas novelas de horror marítimo –“Los Piratas Fantasma” y “Los Botes…”- serían ya la más perfecta, bien narrada y accesible depuración de su estilo. De todas formas “El Reino de la Noche” fue descrita por Lovecraft como “Una de las más poderosas piezas de imaginación macabra jamás escrita”.

Ilustración de Peter Andrew Jones para una edición de 1981 de "El Reino de la Noche"

Como decimos, en sus últimos años Hodgson redujo su ritmo de escritura y se dedicó a escribir cuentos de cuando en cuando y a repasar sus novelas. Incluso “El Reino de la Noche” contó con una versión reducida para su publicación en America (conocida como “The Dream Of X”). Quizás el poco dinero que recaudó con sus novelas le hizo abandonar el género y dedicarse a los relatos cortos, que eran mejor pagados y que además, poco a poco se estaban consolidando como el género más rentable gracias al esplendor de la época de las revistas “pulp” que ya se estaba notando de forma clara. Por desgracia, la primera guerra mundial se interpuso entre Hodgson y el resto de su carrera como escritor. Dejó Francia cuando estalló la gran guerra y se alistó en la infantería del ejército inglés. A pesar de que sus superiores le recomendaron que se uniera a la marina, dado su experiencia pasada, él se negó rotundamente a tener nada que ver con la horrible vida del mar, sobre la que tanto había escrito. Quién sabe si hubiera podido salvar la vida si hubiera aceptado. En su último año de vida mandó una carta a su madre en la que describía la vida en las trincheras de forma muy parecida a sus mejores obras de horror:

“...en medio de aquella desolación, se erguían extrañas, amorfas, vacías masas levantadas por el hombre contra la Tormenta infernal que rugía por todas partes, noche y día, día y noche, en mitad de la más atroz Llanura de Destrucción. ¡Dios mío! Hablar de un Mundo Perdido... Hablar del Fin del Mundo; hablar de la “Tierra de la Noche”... todo está allí, a no más de doscientas millas de donde tú te encuentras, ajena a lo que sucede. Y la infinita, monstruosa, terrible sensación de lo que contemplo... la muerte que espera, sumergida... Si sobrevivo y, de alguna manera, puedo salir de aquí (y por favor Dios, espero que así sea), qué libro podría escribir si mi “vieja” habilidad con la pluma no me ha abandonado.”

El 19 de abril de 1918, una granada se lo llevó de la faz de la tierra, cuando contaba solo 40 años. No se encontró su cadáver. Y al igual que su cuerpo físico, su legado literario también pareció desaparecer, cayendo en el más injusto de los olvidos. La poca fama literaria que había conseguido adquirir se desvaneció tras su muerte en combate.

El proceso de reivindicación de Hodgson como uno de los mejores escritores de horror del periodo clásico se debió principalmente a dos factores. En primer lugar un fan entusiasta llamado H.C. Koenig leyó una edición apolillada de “Los Botes del Glenn Carrig”, disfrutándolo tanto que decidió ir a la busca y captura de otras obras de aquel escritor desconocido, descubriendo para su sorpresa que en America no había nada publicado. Tuvo que rebuscar en tiendas de antigüedades y librerías de viejo inglesas para descubrir el resto de sus novelas y relatos desperdigados, dándose cuenta del genio de un autor del que nunca se hablaba en las hemerotecas y cuyas obras permanecían sin publicar en gran tirada. Pronto realizó ensayos sobre su vida y obra, consiguiendo que muchos editores se interesaran por él. Después de esto tenemos la importante reivindicación de los escritores del círculo que rodeaba a H.P. Lovecraft, empezando por él mismo. El magnífico “El Horror Sobrenatural en la Literatura”, un ensayo imprescindible escrito por el propio Lovecraft, menciona a Hodgson en buenos términos, y el propio August Derleth comenzó a recuperar la obra del inglés en su mítica editorial Arkham House, igual que hiciera con otros maestros del terror y del círculo “lovecraftiano”. De hecho su primera antología (“The House On The Borderland and Others”) fue publicada en 1946, el mismo año en que Derleth editó “Skull-Face and Others”, el primer recopilatorio de relatos de Robert E. Howard. Sin duda la afición fantástica tiene una gran deuda contraída con estos primeros creyentes en el talento de un escritor que aun merecería muchos más homenajes.

¡Como siempre nos quedamos sin espacio! En la próxima entrada publicaremos una bibliografía comentada de los libros de Hodgson que podemos encontrar en nuestro pais.

8 “Gooble gobble, one of us!”:

Vivaldo Moore dijo...

¡Estupendo artículo, Mr. Igor! Me impulsa a buscar los títulos de Hodgson que tengo en mi biblioteca (todas ediciones argentinas).

En cuanto a los detectives de lo siniestro, permítame añadir a la lista al Mr. Smythe de David Langford. Encontrará un cuento sobre él en "Las mejores historias de terror VII" de la colección Súper Terror de Martínez Roca. La historia se llama "La Cosa en la habitación" y es, creo, la parodia perfecta a ese tipo relatos.

Gracias, de nuevo, por su informadísimo artículo.

Un saludo

el viajero impresionista dijo...

Como siempre, un pozo de conocimientos sobre el tema. Saludos (De paso me apunto algún que otro título)

Quimerico Inquilino dijo...

Impresionante el trabajo exaustivo que has realizado en honor del bueno de Hodgson. ¡Y yo que creía que era un bicho raro por tenerlo como escritor de cabecera!
Desde que leí en mi primera juventud "La habitación que silba", ya no he podido despegarme de sus horrores.
Lo extraño es que siga inédito prácticmente para la pantalla.

Un saludo y gracias por estos magníficos artículos ;)

Darkerr dijo...

Maravilloso trabajo, Igor¡¡¡¡, que lastima lo que cuentas sobre el final de Hogdson, cuantas obras hubiese hecho con tremenda experiencia. Saludos¡¡

Luis Carbajales dijo...

¡Muy interesante! Precisamente estaba buscando cosas sobre la mítica colección "Ultima Thule", en la que leí los relatos de Carnacki cuando era púber, y he llegado aquí casualmente desde el fotolog, he leído el artículo con mucho interés. Y estoy viendo que no se queda aquí la cosa, ya iré leyendo los otros. Gran blog, señores.

mota dijo...

Gracias Igor por tus parabienes dedicados a Cthulhu y esta impresionante reseña por capítulos que estás haciendo de Hodgson. Doble agradecimiento. Y recuerda que espero tu artículo para el especial de Poe... cuando tengas un ratillo escríbeme a manuel.mota6@gmail.com y lo hablamos.

Spiderignacio dijo...

Pos me he leio el artículo entero. La verdad, es que en cuanto acabe tu libro, me pongo a devorar los libros que mas dejao y lo que me falta de tus comics.

Aunque sinceramente, los que mas me atraen son los supuestamente peores: La casa del confín de la tierra y La tierra de la noche. Pero bueno, como tengo los piratas fantasma y los botes de Glenn Carrig, empezaré por ahi hasta que encuentre en bolsillo y a buen precio las otras. Por ello espero el epilogo con las ediciones españolas casi tanto como tus fanes.

Que pena que se muriera tras escribir esa carta... En fin, nos vemos mañana.

MarioBava dijo...

Buff Igor menudo curro tio, menudo curro....Enorabuena otra vez por este fabuloso articulo...

Un saludo

Jose